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1 A los 17, te quedas embarazada. Pensabas que con la “marcha atrás” no iba a ocurrir… En fin, fue un error de juventud. El progenitor no es tu novio, no quieres que este chico entre definitivamente en tu vida. ¿Qué vas a hacer?

a. Decides abortar. En Francia, una menor de edad puede tomar esta decisión sola. En España también era el caso hasta el año 2015, pero ahora necesitas la autorización de por lo menos uno de tus dos padres. Si abortas, volverás al principio y te podrás olvídar este episodio. (a menos que vuelvas a hacer un 1 en el dado) 

  

 

b. Decides seguir adelante con el bebé, porque estás en contra del aborto o por cualquier otra razón. Serás madre adolescente. Tira un dado.  

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2 En segundo año de bachillerato, no estudiaste lo suficiente y suspendiste muchas asignaturas. Además, abusaste del alcohol en más de una ocasión. Pero bueno, lo mismo que muchos  chicos y chicas de tu clase, tampoco eres la más fiestera (ni la menos, hay que reconocerlo). En fin, poco importan ahora las excusas, repites curso… ¿Cómo te planteas el año que viene?

a. No muy diferente que el año anterior. Esta vez crees que será más fácil, tampoco estás muy lejos del nivel exigido, con un poco de esfuerzo en el último momento lo lograrás. Te gusta la vida que llevas y no quieres renunciar a salir de vez en cuando. Procurarás no pasarte de la raya, nada más. 

b. Esto te ha servido de aviso. Decides cambiar, ser más seria y estudiar de verdad. Tira un dado  

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3 Te remangaste cuando debías, te pusiste a estudiar lo suficiente para conseguir el bachillerato primero y luego, los años siguientes, empezaste a adquirir buenos hábitos de estudio. Lograste por fin un título universitario. Cursaste filología porque te gustaba y también porque ahí estaban tus mejores amigas. No lo hiciste pensando demasiado en salidas profesionales y ahora que estás acabando la carrera, te das cuenta que aparte de profesora de secundaria, no existen muchas opciones. Te pones a opositar… Es muchísimo esfuerzo y dedicación, horas y horas de estudio pero al final consigues una nota que te permite entrar en una bolsa de sustituciones. Empiezas a trabajar a los 25 o 26 años, para cubrir una baja durante unas semanas en un pueblo a cien kilómetros de tu casa. Para tu segunda sustitución te toca un pueblo más cerca y por más meses. La realidad de la enseñanza es muy frustrante, hay que dedicar muchas horas de trabajo en casa para preparar las clases y corregir exámenes para lograr poco resultado. Los alumnos apenas escuchan tus explicaciones, no atienden, lo único que quieren es aprobar sin esfuerzo… El primer año te cuesta sobrevivir y te sientes tocada anímicamente. Pero poco a poco, empiezas a adquirir experiencia y a coger confianza. A los 28 años, opositas de nuevo y es particularmente difícil, pues tienes que compaginar el trabajo con el estudio, apenas tienes vida propia, pero lo logras y eres interina, con plaza vacante. Aún te queda un último escalón para ser funcionaria, pero ya tienes un pie y medio en la profesión. Ahora tienes 30 años.  

4 Querías ser mecánica, pero no te ha ido muy bien. Había muchos pasotas en tu clase, tú eras la única niña y no estabas muy bien integrada. Te hartaste de escuchar cada día los mismos comentarios machistas, las mismas bromitas de mal gusto… Bullying de baja intensidad que te acaba quemando… Al final, perdiste la motivación y saliste del instituto con lo mínimo: el graduado de la ESO, pero nada más. Empezaste a trabajar bastante joven, pero no tenías ningún diploma y lo único que encontrabas eran trabajos eventuales: camarera, repartidora de propaganda, canguro… Seguiste viviendo en casa de tus padres hasta los 28 años, no ganabas lo suficiente para poder alquilar un piso y emanciparte. Durante años te sentiste agobiada, deprimida, con la sensación de no tener vida propia.

A los 28 años, entras de cajera en un supermercado. Un trabajo agotador por poco más del sueldo mínimo, pero por lo menos, es un trabajo fijo que te permite intentar tener una vida independiente fuera de la casa de tus padres. Ahora tienes 30 años. 

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5. En cuanto empezaste la FP te diste cuenta de que eras la única chica en tu clase. Es muy poco frecuente ver chicas fontaneras, electricistas, soldadoras, o mecánicas como tú… Tuviste que tragarte los comentarios machistas de tus compañeros pero al final, lograste el título. Fue complicado también hacer prácticas, los jefes no daban crédito: ¡nunca habían visto a una chica con el mono en sus empresas! Te costó hacerte un hueco en la profesión, tardaste más que los demás compañeros, no sabes exactamente la razón: ¿por qué ellos tenían familiares en la profesión que les podía enchufar o por qué ellos eran hombres y tú mujer? Probablemente no lo sepas nunca. Has estado trabajando en ETTS, de obra en obra, durante unos diez años alternando meses de trabajo intenso y periodos de paro. Por fin un día una taller automóvil en el que hiciste unas prácticas te vuelve a llamar para proponerte un contrato fijo. Aceptas, bastante ilusionada, porque siempre te sentiste cómoda en aquella empresa y porque el sueldo, aunque no muy  alto, te permitirá salir por fin de la casa de tus padres, alquilar un piso y emanciparte. A los 30, ya era hora. 

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6. No sacaste nota para ingeniería y cursaste otra carrera. Ahora que la estás acabando, te das cuenta que aparte de la enseñanza, no hay mucha opción. Así que te pones a opositar para ser profesora de matemáticas en secundaria… Es muchísimo esfuerzo y dedicación, horas y horas de estudio pero al final consigues una nota que te permite entrar en una bolsa de sustituciones. Empiezas a trabajar a los 25 o 26 años, para cubrir una baja durante unas semanas en un pueblo a cien kilómetros de tu casa, la segunda vez, te toca más cerca y por más meses. La realidad de la enseñanza es muy frustrante, mucho trabajo en casa para preparar las clases y corregir exámenes para poco resultado. Los alumnos apenas escuchan tus explicaciones, no atienden, lo único que quieren es aprobar sin esfuerzo… El primer año te cuesta sobrevivir y te sientes tocada anímicamente. Pero poco a poco, empiezas a adquirir experiencia y a coger confianza. A los 28 años, opositas de nuevo y es particularmente difícil, pues tienes que compaginar el trabajo con el estudio, apenas tienes vida propia, pero lo logras y eres interina, con plaza vacante. Aún te queda un último escalón para ser funcionaria, pero ya tienes un pie y medio en la profesión. Ahora tienes 30 años. 

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7. Entraste en una ingeniería. Tuviste que mudarte a un piso de estudiantes a los 18 años, porque la carrera que te interesaba sólo se podía cursar en otra ciudad. Costó bastante dinero a tus padres financiarte pero no les defraudaste, después de cinco años de esfuerzo, horas y horas de estudio, sacaste el título y finalizaste la carrera. Sin embargo, al año siguiente, hubo que hacer un máster, unas prácticas en el extranjero, otras en una empresa… Desde que tienes el título, no paras de trabajar gratis y tus padres han gastado muchísimo dinero por ti. Te das cuenta que la mayoría de tus compañeros son de familias pudientes, los hijos de la clase media cómo tú tiene más dificultad para seguir este ritmo y las becas no cubren todos los gastos.

Por fin firmas tu primer contrato, casi diez años después de entrar en la universidad. No es fijo, pero en esta profesión todo es muy fluctuante… El sueldo no es tan alto, apenas dos veces el sueldo mínimo, más o menos lo que gana un profesor de secundaria y debes trabajar más de 60 horas a la semana. Pero es difícil comparar, también existen incentivos y posibilidad de promoción… En general, tus compañeros de promoción han encontrado trabajos mejor pagados que tú, pero tampoco sabes si ha influido el hecho de ser chica o el hecho de no conocer a nadie que te enchufara en alguna empresa. Tienes 30 años y empiezas a trabajar de verdad…

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8. No quisiste abortar, a pesar de lo que te decían en tu entorno (amigas, familiares) y das a luz con 17 años. Tu relación con tu madre empeora a las pocas semanas después del parto. Ella te reprocha tu falta de responsabilidad frente a tu maternidad, tú piensas que ella es una mandona y una egoísta, que no te ayuda con el niño cómo ella te lo había prometido. A diario tienes discusiones con ella pero aguantas como puedes, no tienes otra opción. Dos años más tarde, coincidiendo con la entrada de tu hijo en la escuela infantil, empiezas a buscar trabajo. Encuentras un empleo de camarera que te permite marcharte de casa para vivir en un piso compartido. Rompes toda relación con tus padres, dejas tus estudios y te independizas.

Tu trabajo de camarera sólo dura un año, luego enlazas con todo tipo de trabajo eventual y mal pagado, alternando con largos periodos de paro. Sigues enfadada con tu madre… Mientras tanto, tu hijo crece y te das cuenta que no lo estás educando de la mejor manera posible: lo dejas demasiado tiempo sólo delante de la pantalla del televisor, no siempre respetas sus rutinas, su necesidad de sueño, no se alimenta de manera muy sana, a veces lo sobreproteges y a veces lo descuidas, te falta constancia… La realidad es que tú misma te sientes un poco deprimida, tu porvenir es muy incierto, tu vida muy precaria y lo reconoces tú misma: no eres bastante madura para tener tantas responsabilidades.

Ahora tienes 23 años. Desde hace tres meses, trabajas de cajera en un supermercado. Cobras muy poco, sólo el sueldo mínimo, pero lo puedes combinar con ayudas estatales por ser familia monoparental, y puedes permitirte vivir sola con tu hijo en un piso de alquiler. ¿Qué vas a hacer?

a. En tu nuevo trabajo hay un jefe de sección que intenta ligar contigo. Es un poco prepotente a veces, un poco sexista, pero es divertido y en el fondo, crees que es una buena persona. Dice que está muy enamorado de ti, que si te casas con él no tendrás que preocuparte más por tu porvenir, ni tendrás que seguir trabajando. Aceptas salir con él. Si esta es tu opción tira un dado.

b. Piensas que este nuevo trabajo es una buena ocasión para centrarte y salir de la depresión. No cambias de rumbo pero decides ser más constante y más responsable.

c. Te intentas reconciliar con tu madre. Tira un dado: si obtienes un 1,2 o 3, no lo logras y tienes que elegir la opción a o b. Con un 4 o + pincha en el enlace correspondiente.  

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9 Decididamente, te gusta la juerga. Tomas alcohol, fumas porros, de vez en cuando una raya de coca o éxtasis para poder seguir la fiesta hasta la madrugada. Los fines de semana empiezan los miércoles y acaban los domingos por la noche. Cuando no tomas nada, te duele la cabeza y te sientes muy irritable… La relación con tus padres empeora cada día. No vas instituto, ellos amenazan con echarte de casa. Por fin, un día, aceptas la evidencia, estás enganchada a las drogas, pero ya es tarde, no logras dejarlo. La vida sin ninguna droga te parece muy insulsa, caes en una profunda depresión.

 

Tira un dado. Solo lograrás desengancharte con un 4 o más, después de varios años. A los 28 años, entras de cajera en un supermercado. Un trabajo agotador por sólo el sueldo mínimo, pero por lo menos, es un trabajo fijo que te permite intentar tener una vida independiente fuera de la casa de tus padres. 

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10. Tienes 30 años, Casi 15 años pasaron desde que te planteaste por primera vez tu futuro. El tiempo ha pasado, te has acercado al mundo laboral, has trabajado… Pero aún no se puede decir que te hayas hecho “un hueco” definitivo en la sociedad.  Alrededor tuyo, te das cuenta que la mayoría de la gente de tu quinta vive la misma realidad: es cada vez más difícil convertirse en adulto independiente. Incluso uno se pregunta si el contrato indefinido no es una cosa del pasado, si no tendremos que vivir todos con la espada de Damoclés del paro encima de la cabeza durante toda la vida.

Este contexto de precariedad generalizada, de crisis permanente del empleo afecta a toda tu generación. Sin embargo, globalmente, las mujeres padecen más que los varones esta situación. Las profesiones muy masculinazadas, que suelen ser también las mejores pagadas, son de más difícil acceso a las chicas… Pero aún a los 30 años, esta desigualdad entre sexos es sutil. La brecha empieza a agrandarse y hacerse evidente más tarde, cuando se trata de compaginar vida profesional y familiar, y a la hora de la promoción dentro de las empresas, existe a menudo un “techo de cristal” que impide a las mujeres subir en las jerarquías.  

Algunas profesiones implican más desigualdad que otras. La función pública parece la mejor vía, la más segura, la que genera más igualdad y más respeto por la conciliación… Pero hay mucha gente que opta por estos empleos y poca plaza.

Tienes 30 años y eres soltera… Hay un chico en tu vida, o mejor dicho, tú puedes decidir si entrará o no… No sabes si tu vida profesional se verá afectada si de repente tuvieras un hijo. Seguramente todo se vuelva mucho más complicado. En estas circunstancias, es lógico que en Europa haya cada vez menos niños y que la gente los tenga cada vez más tarde, a los 30 o incluso a los 40. En fin, vas a decidir los próximos 10 años de tu vida. ¿Qué vas a hacer?

a. Intentar compaginar vida familiar y profesional. No quieres renunciar a tu trabajo y a la vez, te gustaría ser fundar una familia, ser madre. Tira un dado.

b. Prefieres renunciar a trabajar, por lo menos momentáneamente, ser ama de casa y tener unos cuantos niños. 

c) Quieres seguir adelante con lo que estás haciendo, sin novio ni hijos.

d) Quieres migrar a Alemania. Tu suerte dependerá en parte de tu nivel de estudios.   

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11. Tienes dos hijos, pero en cuanto nació el segundo, los problemas de comunicación con tu pareja se agrandaron y decidisteis divorciar, como una pareja de cada 3 en tu país.

El proceso de separación es algo tenso, pero la justicia actúa rápidamente, y el juez tarda poco en dictar sentencia: tienes la custodia de los niños (en España, en el 71% de los casos la custodia recae en la madre), tu ex marido tiene a los hijos un fin de semana de cada dos y debe contribuir a su mantenimiento con una pensión. Estás aliviada, porque estos últimos años no te sentías feliz con tu pareja. Sin embargo, ahora compaginar tu vida laboral y personal se ha vuelto más complicado aún. Pincha en el enlace que corresponde a tu realidad

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12 Cuentas con tus padres y con la colaboración de tu pareja para poder compaginar vida laboral y familiar. Pero tal vez la realidad sea distinta de lo que te esperabas.

Tira un dado y pincha en el enlace que corresponde:

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13. Durante 10 años, has tenido que compaginar un trabajo difícil y mal pagado con el cuidado de tus hijos, y has estado absolutamente sola para hacer frente a toda esta situación. Tu vida ha sido especialmente dura, estresante, más de una vez estuviste a punto de tirar la toalla, pero era imposible, no te podías permitir el lujo de caer en una depresión, tus hijos te necesitaban.

Ahora que tienes 45 años, tus hijos son un poco más mayores y no necesitan tanto cuidado. Sin embargo, te das cuenta de la poca gratitud de los que te rodean: tus hijos te parecen bastante egoístas, te piden móviles, ropa de marca y otros lujos que no puedes pagar, peor aún, notas a veces que se avergüenzan de ti. Tus padres están envejeciendo y empiezan ya a ser una carga más que una ayuda, te das cuenta que en todos estos años no tuviste ninguna vida social y has perdido tus amistades. En cuanto al trabajo, están hablando de modernización de la empresa, de reajustes de plantilla. Tus jefes tienden a infravalorar al personal mayor de 40 años, sobre todo femenino. Temes por tu futuro.

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14: Ha sido muy difícil compaginar tu profesión con la educación de tus hijos y a menudo te has sentido muy sola. Los primeros años, te pareció una locura, no dabas abasto y estuviste a punto de caer en una depresión, pero poco a poco te acostumbraste a estas nuevas realidades y los niños al crecer reclamaban menos dedicación. Menos mal que, a nivel económico, no tuviste grandes dificultades, pudiste pagar canguros y guardería de vez en cuando para salir del paso... Ahora tienes 45 años, tus hijos son adolescentes y puedes disfrutar un poco más de tu tiempo personal. Notas que has perdido calidad de vida comparando con gente que no ha tenido hijos. 

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15: Tu situación personal y familiar resulta ser un verdadero obstáculo para poder desempeñar correctamente tu papel profesional. En tu empresa, tienes muchas responsabilidades, a menudo tienes que hacer horas extras que no estaban previstas, viajar por negocio, asistir a reuniones y congresos… Trabajas fácilmente más de 50 horas a la semana y a la vez, tienes que  ocuparte de tus hijos pequeños… Estás en estado de estrés permanente, no das abasto… Además te das cuenta que no puedes hablar de tu situación en tu trabajo, está muy mal visto quejarse de sus horarios o hablar de conciliación. La única vez que mencionaste tus problemas familiares, te contestaron que ya sabías de antemano la dedicación que supone ser ingeniera, que siempre puedes renunciar a tu puesto, que hay miles de personas que sueñan con estar en tu lugar. Menos mal que ganas bastante dinero, así puedes contratar a una nanny que se ocupa de los niños mientras trabajas, pero a veces te preguntas si esto es la vida que de verdad querías… ¿qué vas a hacer?

a. Renuncias a esta vida que te acapara tanto tiempo y decides opositar y convertirte en profesora de matemáticas.

b. Quieres seguir adelante con tu trabajo. Los niños se volverán mayores y no tendrás tanta dificultad más adelante.

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16. Eres ama de casa, decidiste en su momento dejar de trabajar para ocuparte de tus dos hijos. Por un lado, tu situación es bastante más relajada que otras mujeres que siempre están corriendo para poder compaginar vida profesional y familiar, pero existe otro problema bastante importante: dependes económicamente de tu marido. Puede ser que pienses volver a trabajar dentro de unos diez años, cuando tus hijos sean mayores, sin embargo sabes que es difícil para una mujer de más de 40 años encontrar trabajo y por otro lado, no sabes si, con una interrupción larga en tu vida laboral, tendrás bastante años cotizados para disfrutar de una jubilación en condiciones, dentro de unos veinticinco años. 

Tira un dado.

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17. Decidiste seguir con tu vida, sin novio ni cargas familiares.

Si eres profesora ->

 

 

Si eres cajera, puedes decidir seguir trabajando en el supermercado o intentar montar un pequeño negocio propio.  en ambos casos lanza un dado. 

 

 

 Si eres mecánica, puedes decidir seguir trabajando en la misma empresa, o puedes decidir ser autónoma y montar un negocio. Elige tu opción, tira un dado y pincha en el enlace correspondiente. 

Si eres ingeniera, nada te impide trabajar a destajo, acumulando horas extraordinarias, viajes de negocios, reuniones… Comprueba si existe el techo de cristal en tu empresa.   

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18: Tienes 40 años y eres ama de casa, casada con un hombre que quieres y con dos hijos. Una familia humilde, y a pesar de todo, un matrimonio “feliz”. 

Ahora, los niños son un poco más mayores y tienes un poco más de tiempo, tal vez sea el momento de volver a trabajar, para seguir activa y también, un poco de dinero en casa no vendría mal. Si quieres trabajar, tira un dado y pincha en el resultado. Si quieres seguir igual, no tires ningún dado.

 

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19: Después de varios años de depresión y drogodependencia, un día sufres un accidente de tráfico. Conducías bajo los efectos de una sustancia (alcohol o antidepresivos) y no tuviste bastante reflejos para evitar un obstáculo que había en la carretera y frenar a tiempo. Te mueres en el instante, muy joven, a los 33 años.

 

FIN

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20. Tienes 40 años y eres ama de casa, tienes dos hijos y tu marido tiene un buen trabajo. Un matrimonio “feliz”, por lo menos, sin grandes sorpresas y una vida cómoda. Ahora, los niños son un poco más mayores y tienes un poco más de tiempo, tal vez sea el momento de volver a trabajar, para seguir activa sobre todo, porque no os hace falta dinero, aunque siempre viene bien un dinero extra para un viaje o los estudios de los niños, o para comprarse una residencia secundaria. Pero tal vez quieras seguir igual. Lanza un dado. Si haces 1, pincha en el enlace correspondiente. Con cualquier otro resultado, decide si quieres o no trabajar y pincha en el enlace correspondiente.

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21 Durante una década, ejerces de profesora de secundaria. Te gusta tu trabajo y aprovechas tus vacaciones para viajar y dedicarte a tus aficiones. No ganas una fortuna, pero no tienes nadie a cargo y tienes seguridad del empleo. Te sientes feliz y autorrealizada. Tira un dado y vete al párrafo correspondiente. 

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22. Hay un plan de reajuste en tu empresa y te echan del trabajo, sin apenas indemnización. Buscas un nuevo trabajo pero van pasando los meses y no consigues nada. A los 32 años tienes que volver a casa de tus padres. Sientes que estás echando a perder tu juventud y temes por tu futuro… ¿Qué vas a hacer?

a. Hay un chico que tiene un trabajo fijo y que está enamorado de ti. Es buena persona. Te casas con él y te conviertes en ama de casa. 

b. Decides ser autónoma y montar un pequeño negocio, relacionado con el sector automóvil. Tira un dado y pincha en el enlace correspondiente. 

c. Quieres seguir buscando trabajo. Crees que no tuviste suerte por el momento pero que si insistes, lo lograrás. Tira un dado. 

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23. Eres mileurista pero no te va tan mal. Vives con lo justo, pero por lo menos te sientes libre, sin ataduras ni niños, ni marido… Tienes un contrato fijo y te preguntas si deberías comprar un piso en vez de alquilar, como ahora. Pero viendo el precio del mercado inmobiliario, tienes dudas. Para que sea factible, tendrías que comprar un piso aún sin contruir, sobre planos ¿Qué vas a hacer?

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24. Tu negocio es una franquicia de una gran multinacional. La empresa que te contrata es muy exigente y te deja unos beneficios muy escasos, apenas de qué vivir cada mes, y no das abasto. No ves cómo puedes prosperar con esto. ¿Qué vas a hacer?

a. Seguir así, esperando que la suerte cambie. 

 

b. Intentar buscar un trabajo de asalariada -> tira un dado y pincha en el enlace que corresponde.

c. Lo dejas todo y te casas con un viejo amigo de la infancia. No sientes una pasión desbordante pero lo conoces muy bien y es un buen hombre. 

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25. Diriges una pequeña empresa relacionada con la reparación y venta de automóviles de segunda mano. Te va bien pero no respiras ni un momento. Llegas a los 45 años, ganas bastante bien tu vida, has ahorrado bastante dinero, aunque sabes que una vez llegado a la edad de la jubilación, no vas a cobrar pensión. 

a. Decides invertir comprando unos apartamentos en una zona turística costera, y alquilarlos a turistas durante la temporada de verano. Puede ser una buena fuente de ingresos y puedes seguir con este negocio una vez jubilada. Tira un dado y pincha el enlace correspondiente

b. Seguir así. Tu casa es de tu propiedad y en un principio tienes suficiente para tu vejez. 

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26. Trabajas en un taller de reparación automóvil. Estás en un mundo muy masculinizado, y lo notaste bastante, sobre todo al principio. Parece que tenías que dar pruebas constantes de tu valor, que tus compañeros no confiaban en tus posibilidades, por ser una chica. Pero poco a poco demostraste que valías y te has hecho un hueco en el taller. Sin embargo, no tienes mucha seguridad del empleo, el taller no genera grandes beneficios, año tras año el dueño habla de reducir la plantilla durante el verano... ¿Qué te deparará el futuro?

 

Tira un dado. Con un resultado de 5 o 6, tienes posibilidad de hacerte con la empresa de mecánica de tu jefe, pero puedes rechazar la oferta y pinchar en el enlace "resultado 3 o 4" para seguir siendo asalariada. 

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27. Tienes 45 años, te acaban de desahuciar porque no podías pagar el alquiler de tu casa. Hasta ahora, tu vida ha sido bastante caótica, a nivel laboral, estuviste en estado permanente de precariedad y los últimos años, no tenías absolutamente nada para sobrevivir. A nivel personal y familiar tuviste muchas decepciones… Y ahora, a la hora de la verdad, te encuentras sola, sin ningún apoyo por parte de nadie. Si tuviste novio o marido, se marchó. Si tuviste hijos, ahora son mayores y no pueden (o no quieren) echarte una mano. Lo mismo ocurre con tus amigas, al filo de los años, perdiste tus contactos, también llevas años con una media depresión que te impide relacionarte con los demás.

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28. Eres ingeniera, y acabas de cumplir 45 años. Has logrado compaginar trabajo y familia, pero a costa de tu tiempo personal, -has sacrificado mucho para tu vida laboral y te das cuenta que al final no has prosperado tanto como otros compañeros (todos varones) que no tuvieron estas ataduras. Te has perdido viajes, congresos, proyectos interesantes y no lograste la promoción que tanto querías. Pero tampoco te vas a quejar, aún así estás ganando bastante dinero. Ahora tus hijos son mayores, eres disponible y puedes darlo todo. Normalmente, si te involucras a partir de ahora, puede que logres ascender en tu empresa... A menos que exista un techo de cristal que impide a las mujeres ser altas directivas...  No lo sabes bien, sólo hay una mujer en el consejo de administración, pero es la hija del director.

Si quieres subir en la jerarquía tira un dado (si en algún momento de tu vida te han mencionado algún problema importante de salud, añade 2 puntos al resultado): 

Pero tal vez no quieras trabajar tanto y seguir así, disfrutando de una vida equilibrada. Tira un dado. 

 

Tal vez, con el dinero ahorrado, además de tu trabajo, quieres invertir comprando un par de apartamentos en la playa, para poder alquilarlos en verano a turistas. Si esta opción te interesa, tira un dado para saber como ha ido tu inversión 

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29: En vuestra familia, con un doble sueldo, vivís bastante bien, con un buen colchón. A veces ha sido difícil compaginar vida laboral y familiar, pero mas o menos lo lograste. Gracias a tu madre ¿qué sería del trabajo femenino en este país sin los abuelos? A medida que los años pasan, los hijos crecen y tienes más tiempo libre. ¿A qué quieres dedicarte a partir de tu 45 años? 

Te gustaría invertir dinero comprando chalés en la playa y alquilándolos a turistas, además de tu trabajo. Si te interesa tira un dado y pincha en el resultado. 

Te gustaría seguir así y disfrutar de tu madurez : hacer viajes, por ejemplo 

 

 

 

 

Piensas que es el momento de involucrarse en algo que te apasiona : vida asociativa, política,  alguna actividad cultural o artística... 

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30: Te has marchado para probar suerte en Alemania. Había una oferta de empleo en tu sector, pero por desgracia, solo por un mes. Después de esto, no has encontrado nada y además todo es muy caro y no dominas el alemán. Si quieres probar suerte tienes que aprender el idioma, y esto significará esperar en el país unos cuántos meses antes de poder integrarte. Te sientes un poco sola, aunque tus compañeras de piso (todas españolas) son muy majas. Ahora es octubre, te esperan largos meses de frío y precariedad... ¿Qué vas a hacer? 

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31: Te has marchado para probar suerte en Alemania. Había una oferta de empleo en tu sector, pero por desgracia, solo era por un mes. Después de esto, no has encontrado nada y además la vida es muy cara y no dominas el alemán. Si quieres probar suerte tienes que aprender el idioma, y esto significará esperar en el país unos cuántos meses antes de poder integrarte. De todos modos, te das cuenta que la oferta de empleo para extranjeros sin diplomas es muy limitada y mal pagada: limpieza, cuidados de niños o ancianos, camarera... No hay mucho más. Te sientes un poco sola, aunque tus compañeras de piso (todas españolas) son muy majas. Ahora es octubre, si te quedas te esperan largos meses de frío y precariedad... ¿Qué vas a hacer? Si quieres seguir intentándolo, tira un dado y pincha en el resultado. si decides volver a casa, no hace falta tirar el dado. (y no vuelva a elegir viajar)

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32: Ahora tienes 45 años. Llevas trabajando toda la vida, sin embargo no has logrado ahorrar nada. Te quedan aún más de 25 años para pagar tu hipoteca, un apartamento humilde de un barrio popular... No te puedes permitir grandes lujos, no tienes coche, no te vas de vacaciones a ningún sitio, tú eres "mileurista" de toda la vida. Lo justo para llegar a fin de mes, a veces ni siquiera. Pero tampoco has necesitado nunca la caridad de nadie, te valiste siempre por ti misma y saliste adelante con lo que tenías, y esto te enorgullece. Si tuviste hijos, ya empiezan a ser mayores y no son tanta carga, dentro de unos años ya volarán por sus propias alas. Calculas que habrás cotizado bastante para obtener la pensión completa cuando te jubiles, pero es poca cantidad... ¿Cómo ves tu porvenir?

Te sientes un poco sola. ¿Que tal vivir en pareja? Las experiencias que tuviste no fueron muy buenas, pero tal vez, con el tiempo, estás más abierta a una relación, y tengas más criterio para elegir al hombre que te convenga..

 

 

 

Te apetece montar un negocio. Una gran multinacional del sector moda y confección está asesorando a gente como tú para abrir puntos de venta en el barrio. Pides un crédito en el banco y te lanzas en esta aventura. .  

También puedes decidir seguir  así. Te sientes bastante feliz, ¿por qué cambiar?

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33: Tienes 43 años. Llevas ya mucho tiempo siendo profesora. Te gusta tu trabajo, aunque cada año se vuelve más complicado, los alumnos de hoy día son más disruptivos y menos atentos que cuando empezaste en la profesión. Durante una década, tuviste que compaginar el cuidado de los niños y el trabajo, una vida algo estresante pero muy llena... Ahora los niños son mayores, tienes más tiempo para ti. Puedes hacer lo que quieras, por ejemplo juntarte con una nueva pareja si eras divorciada o hacer nuevos proyectos, aparte del trabajo. Harás lo que tú te propongas, eres dueña de tu vida, no dependes de nadie, eres parte de la “clase media” incuso confortable, con seguridad en el empleo. ¿Cómo ves tu porvenir?

Te gustaría invertir comprando algún apartamentos en la playa y alquilarlo a turistas. Si eliges esta opcíon, tira un dado y pincha en el resultado. 

 

Crees que es el momento para involucrarse en un tema que te apasiona : vida asociativa, creación artística, política.. 

Seguir así, disfrutar del tiempo. Viajar, pasarlo bien, guardar algo para ayudar a tus hijos en caso de necesidad.

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34: Tienes 50 años. Los niños han ido creciendo, la mayor está estudiando fuera - os ha costado bastante financiar sus estudios-, el segundo aún está en casa, pero no lo tienes que cuidar como antes, ahora tienes muchísimo más tiempo para ti. Te aburres, de vez en cuando los días se hacen largos. Te gustaría cambiar tu rutina, pero no tenéis dinero para viajes ni grandes extras, y tu marido no para de trabajar a destajo. Tú lo intentaste, en su momento, pero el mundo laboral es muy difícil para una mujer mayor como tú y no encontraste ningún empleo interesante. Cuando piensas en el futuro, sabes que por lo menos en tu hogar habrá una pensión, bastante modesta, pero suficiente... Una sola pensión, la de tu marido, tú no cobrarás nada... Más que nunca, te das cuenta que dependes completamente de tu esposo. Menos mal que os queréis, en este sentido tuviste suerte. ¿Pero si le pasara algo a tu marido en el futuro? ¿Podrías vivir sola?

¿Qué vas a hacer en la próxima década? 

a. Te apetece montar un negocio. Una gran multinacional del sector moda y confección está asesorando a gente como tú para abrir puntos de venta en el barrio. Pides un crédito en el banco y te lanzas en esta aventura. 

 

b. No te vas a lanzar en grandes aventuras, sobre todo económicas, a estas alturas. Básicamente, vas a seguir viviendo igual y si te aburres, intentarás llenar tu día a día con pequeñas cosas: juntarte con tus amigas, leer más, hacer running, cuidarte, etc.  Tira un dado y pincha en el enlace correspondiente

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35: Tienes 50 años. Los niños han ido creciendo, la mayor ha ido a estudiar fuera. El segundo aún está en casa, pero no lo tienes que cuidar como antes, ahora tienes muchísimo más tiempo para ti. Vives en una buena casa, vuestra familia tiene todo lo suficiente e incluso presupuesto para gastos extras y algo de ahorro... Todo va bien, tu marido te quieres, sois una familia feliz, pero tú empiezas a aburrirte. No siempre, pero de vez en cuando te sientes sola. Tu marido trabaja a destajo, solo lo ves por la noche. A menudo, te sientes inútil y completamente dependiente de tu esposo. En su momento buscaste un empleo, pero no encontraste nada interesante, el mundo laboral es de difícil para una madre que tiene que compaginar con hijos pequeños, y una vez que son mayores, te dicen que eres demasiado vieja.  En fin, ¿cómo te planteas la próxima década?

a. Tienes una idea de negocio: con el dinero ahorrado, vais a comprar dos apartamentos en la playa y alquilarlos a turistas. Ocupará tu tiempo y además será una inversión que te puede hacer ganar bastante dinero. Si te interesa, tira un dado y pincha en el resultado. 

  

 

b. No te vas a lanzar en grandes aventuras, sobre todo económicas, a estas alturas. Básicamente, vas a seguir viviendo igual y si te aburres, intentarás llenar tu día a día con pequeñas cosas: juntarte con tus amigas, leer más, hacer running, cuidarte, etc.  También salir más y viajar con tu marido.